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Capitulo 2


Poeta Maurice Magre


La doctrina maniquea designa a este doble fenómeno con los términos de "terra lucida" es decir tierra de luz y "terra pestífera" o tierra de las tinieblas. Al demonio se le llamaba Hylé. Sin embargo posteriormente todo dimanó en la progresiva racionalización de conceptos entre el Bien y el Mal y un perfeccionamiento posterior algo confuso para ser explicado en pocas líneas originó el nacimiento de la doctrina catara que iremos poco a poco reseñando en esta sección de la Web.

Así de esta manera poco a poco se fue creando esta doctrina que se desarrollo en Alemania y en las regiones francesas de Champagne y claro esta El Languedoc. Y aquí comienza todo lo referente a los Cataros...

Y es que el hombre de la Edad Media occidental, que rezaba, que luchaba, que trabajaba, según el reparto en tres órdenes de la sociedad, sentía el arte, la política, lo social, la vida, la muerte... en una palabra, el mundo que le rodeaba, en unos términos esencialmente religiosos.

La casi totalidad de sus referencias eran cristianas, ya que todo el saber estaba condensado en los monasterios y abadías. Su universo mental no podía salirse de esos conceptos religiosos. Y entendía su propia existencia como resultado de una creación. Toda su vida social y privada se centraba en su salvación y giraba en torno a un tema recurrente: Dios.

El mundo medieval vivía inmerso en la incultura general, y los aires de reforma que envolvían al pueblo cristiano, en busca de un regreso a los ideales evangélicos de pobreza, de pureza en las costumbres y de predicación de la palabra de Dios, estaban bastante cuestionados.

La Reforma Gregoriana, entre los siglos XI y XII, se convertirá en una primera tentativa de respuesta por parte de la Iglesia católica, a los nuevos problemas planteados por un cristianismo instalado en una Europa en paz, lejos de las antiguas luchas y batallas.

Los Clérigos y laicos, poco a poco saldrán con valentía a recorrer aldeas, poblados y ciudades, para predicar el Evangelio, sin preocuparles obtener ni la autorización de Roma, ni el derecho a traducir las Escrituras del latín.

Y en estas tierras, los cataros se hicieron famosos, y poco a poco fueron siendo conocidos también con el nombre de albigenses, nombre que se tomó de la famosa ciudad de Albi. Ello también afectaba a otras ciudades como Tolosa de Languedoc, Narbona, Carcassona, Beziers y Foix, entre otras.

Uno de los puntos centrales del propósito de vida cátara era la observación literal de los preceptos del Cristo y, especialmente de los imanantes del Sermón de la Montaña. Caracterizados por el rechazo total de la violencia, de la mentira, y del juramento, los cataros se mostraron a las poblaciones cristianas como unos predicadores (itinerantes y pobres individualmente) de la Palabra de Dios. Que como ya hemos dicho "Predicaban con el Ejemplo".

El nombre de cataros (del griego "puro") lo recibieron de los católicos. Ellos mismos se llamaban cristianos o "Hombres Buenos".Y su manera de concebir la religión puede ser considerada como un evangelismo de la época.

Esta situación no gustó ya desde el primer momento a la Iglesia Católica de Roma, y aunque se hicieron esfuerzos profundos por parte del Clero para llevar a los cataros a la ortodoxia católica, en ningún momento lo consiguieron sino que lograron que poco a poco crecieran sus adeptos.

La Iglesia intentó recurrir a las órdenes religiosas para que pusieran baza, pero ni cistercienses ni dominicos lo consiguieron. El asesinato en 1208 de Pedro de Castelnou, legado pontificio, en extrañas circunstancias, dio margen al Papa Inocencio III a cambiar de táctica y utilizar la violencia en contra de los Cataros.

Se inició así una verdadera cruzada contra los cataros. Esta cruzada fue una gran ocasión que se le brindó a la monarquía francesa del Norte para ocupar las tierras del Sur, más rico y civilizado. De esta manera la Iglesia consiguió adeptos que le ayudaran en el exterminio.

Esta violencia contra los Cátaros continuó años más tarde con los procedimientos empleados por la Inquisición y las posteriores hogueras colectivas ordenadas por los distintos brazos temporales de la Iglesia de Roma, para terminar con "gente indeseable y molesta" como para ella fueron en todo momento los Cátaros.

Los Cátaros renunciaban a los bienes materiales, a la pompa de una vida fastuosa, y practicaban indudablemente una verdadera fraternidad. Así los llamados "Revestidos" no poseían ningún bien terrenal, y al igual que los "Esenios", vivían una existencia austera.

Se reunían principalmente en casas simples antes de la famosa persecución y posteriormente durante ella en simples cuevas o grutas, en los bosques. Y es que su concepción de la vida chocaba contra la fastuosa pompa de la Iglesia de aquellos tiempos.

Aunque atacaron el poder temporal de Iglesia, y la venalidad de los prelados y de los clérigos, no formaron nunca lo que hoy en día se podría denominar "Partido Político". Sin embargo posteriormente serian acusados vilmente de "Levantarse contra la Propiedad".

Impregnados de una profunda sabiduría y paz interior, afirmaban que los hombres no tenían derecho a juzgar a otros hombres. Consideraban que los móviles humanos eran demasiado complejos y demasiado secretos, como para que los jueces pudieran conocerlos y apreciarlos de manera ecuánime.

Solo aceptaban para los culpables sanciones educativas y reformadoras, que debían de estar cargadas de amor para con los culpables, nunca de odio. Los castigos, según su consideración no debían hacer que los delincuentes se revelasen, sino despertar en ellos el deseo de la enmienda.

En aquellos siglos de violencia, los Cátaros rechazaban la Pena de Muerte y extendían el respeto por la vida a los mismísimos animales. Los Revestidos, para evitar la violencia, no debían llevar jamás armas, no debían librarse jamás a un combate sangriento, ni por lo tanto hacer la guerra.

Su Credo consistía en el trabajo y en la mejora de sus conocimientos, diversificando sus oficios, y enseñando a los demás a practicarlos. Cuando eran atendidos en las casas, pagaban su manutención ayudando en las tareas cotidianas de las mismas, reparando cosas rotas, trabajando en el campo, ayudando en las tareas domesticas.

Si eran pagados, utilizaban la mayor parte de las pagas en la reconstrucción de casas de los pobres y necesitados, predicando con hechos y no con palabras vanas y desnudas, el voto de pobreza.

Los Cataros consideraban que la justicia aplicaba en los países cristianos era una Ley demasiado dura. Que era inhumana y maligna, ya que olvidaba el sentido caritativo del perdón, al considerar a todo reo "Culpable mientras no se demostrara lo contrario".

Basaban sus argumentos en esta circunstancia: "En una sociedad gobernada por Lucifer, todo lo que se realice ha de ser diabólico. Los Jueces, los Señores y los Sacerdotes no tienen derecho a castigar, por que ven al acusado o al pecador como una victima, y no como un hermano al que se le debe brindar la oportunidad de arrepentirse".

Pocas veces tuvieron la oportunidad y ocasión de poder llevar a la practica su concepto real de "Justicia", aunque se dispone de un ejemplo muy característico.

En 1209, condenaron a un Barón acusado de asesinato a que se "arrepintiera" de su delito y luego ingresara en la Orden de los "Hombres Buenos". Se sabe que este noble renunció a sus Derechos Feudales, entregó sus tierras y vivió como el mas humilde de los Cataros.

Los Cataros basaron su eficacia en la predicación, dando ejemplo de lo que predicaban, por lo que causaron claro esta preocupación e inquietud en la Iglesia de Roma.











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