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Ermita de san Baudelio


Pintura en San Baudelio


Ermita de San Baudelio de Berlanga

La ermita mozárabe de San Baudelio de Berlanga, Caltojar, Soria es un monumento de gran interés tanto por su arquitectura como por sus pinturas románicas, de una singularidad excepcional. Casi un milenio después de su construcción y pese a que parte de sus interesantísimas pinturas murales fueron vendidas a un marchante en 1922, y arrancadas de los muros tres años después, se la sigue conociendo hoy día como la "Capilla Sixtina" de Castilla y León. Las pinturas murales retiradas -para algunos, expoliadas- se conservan actualmente en diversos museos estadounidenses, y en el madrileño de El Prado.


Situación y descripción

La ermita está ubicada en Casillas de Berlanga (actualmente pedanía adscrita al Ayuntamiento de Caltojar), en el suroeste de la provincia de Soria, dentro de la comarca denominada Tierra de Berlanga. Se llega por la SO-152. Entre Casillas de Berlanga y Caltojar hay un desvío señalizado a la derecha por el que a menos de 1 km. se encuentra la ermita.

La ermita fue construida a finales del siglo XI por artesanos, posiblemente mozárabes. El arabismo es evidente en la linterna y en la tribuna. Su situación en la tierra de nadie fronteriza entre cristianos y musulmanes puede justificar la mezcla de influencias. Las pinturas del interior, seguramente del siglo XII, tienen aun más difícil clasificación.

En el exterior del ábside se encuentra una necrópolis rupestre con más de una veintena de tumbas antropomorfas toscamente talladas. Están orientadas de este a oeste y estuvieron cubiertas por lajas. Su excavación inicial puede datarse alrededor del siglo X, si bien pudieron ser utilizadas sucesivamente, posiblemente hasta el siglo XVI.

La visita es muy recomendable, siendo asistida por personal del Museo Numantino que, además de ocuparse de la vigilancia del monumento, pueden facilitar interesantes explicaciones y documentación.

Historia

La construcción de la ermita se enmarca en la época de la consolidación definitiva de los reinos cristianos en toda esta zona, que tiene lugar hacia el año 1060, cuando tiene lugar la toma, por Fernando I, de Gormaz, Vadorrey, Aguilera, Berlanga y Bordecorex, que se encuentran camino de Medinaceli, que fue centro defensivo estratégico de la frontera musulmana desde el siglo X.

No se conoce nada cierto sobre su origen, si bien hay noticia documentada desde 1136 en que se trasladó la jurisdicción de la ermita y el monasterio a la diócesis de Sigüenza. Según la tradición, la gruta a la que se entra por la esquina sur del interior de la ermita, debió de servir en su día como habitáculo de algún eremita. En torno a esta gruta y al manantial que brota y que hace más habitable el paraje, se organizó a finales del siglo X un cenobio o monasterio que hipotéticamente debió quedar adscrito a la advocación de San Baudelio, mártir galorronamo del siglo IV, del que parece que circularon algunas reliquias, procedentes de Nimes, por diversos lugares de la geografía hispano visigoda, llegando finalmente a Toledo. Según parece, los antiguos discípulos de San Baudelio solían habitar en parajes apartados ubicados en las inmediaciones de fuentes de agua para evocar, de ese modo, el lugar donde San Baudelio había sido enterrado.

Las reliquias bien pudieron, con motivo de la invasión islámica, necesitar de un traslado desde Toledo a Asturias o Navarra, por lo que tal vez alguna de ellas pudo haber quedado depositada temporalmente en este lugar.

El culto eclesiástico estuvo suspendido durante mucho tiempo, siendo utilizada incluso como lugar para guardar rebaños de ovejas.

La ermita fue declarada Monumento Nacional, según real orden de 24 de agosto de 1917, publicada el la "Gaceta de Madrid" número 289 de 27 de agosto de ese mismo año y firmada por el Director General de Bellas Artes Sr. Andrade (Monumentos Nacionales Sorianos, Teógenes Ortego y Frías nº 1).

A pesar de lo anterior, la ermita que era propiedad a principios del siglo XX de varios vecinos de Casillas de Berlanga, varias de sus más importantes pinturas fueron vendidas a marchantes que los revendieron a varios museos norteamericanos. Una parte pudo ser recuperada a mediados del S XX y hoy se exhibe en el Museo del Prado de Madrid. Por otro lado, la pésima conservación de la techumbre de la ermita causó en su tiempo un irreparable deterioro a buena parte de las pinturas del techo que quedaron.

La iglesia fue adquirida por la Fundación Lázaro Galdiano en 1949 y donada al Estado. Una larga y cuidadosa restauración, que requirió incluso el arrancamiento de las pinturas para su tratamiento experto en talleres especializados, ha permitido la recuperación del monumento para la posteridad. Hoy constituye hoy un anexo del Museo Numantino, de Soria.

Arquitectura

La ermita está formada por dos cuerpos rectangulares el más pequeño corresponde al ábside y el mayor a la única nave principal de la iglesia. Los muros, realizados en mampostería apoyada sobre sillares, tienen aproximadamente un metro de ancho y son de una gran simplicidad. Se accede a la ermita por una pequeña puerta con arco de herradura y por una pequeña puerta que da acceso directo al coro de la tribuna.

La bóveda está formada por ocho arcos de herradura, apoyados sobre ménsulas en las paredes de la nave central, cuatro en los ángulos y cuatro en los muros, partiendo de una pilastra central muy robusta, como hojas de una palmera, elemento este muy influido por las formas arquitectónicas islámicas de Al-Ándalus. Sobre esta pilastra central se abre una pequeña e inaccesible cámara que hace las veces de linterna y está cubierta por una cupulilla de seis nervios cruzados.

Es esta linterna un elemento muy original, opinando algunos autores que pudiera tratarse de una especie de ostensorio de obra que custodiara en el pasado una reliquia, tal vez correspondiente precisamente a San Baudelio, o tal vez textos sagrados.

La techumbre es de teja pero hasta 1894 fue de piedra sillar.

Ábside

La nave principal se conecta por medio de cinco escalones bajo un arco de herradura con el ábside cuadrado, de testero recto y que está cubierta por bóveda de cañón. En este ábside se abre una pequeña ventana de herradura por donde entra la luz que ilumina el altar mayor de piedra.

Sólo hay otra ventanita abierta en la pared opuesta. En el ábside hay un pequeño altar de piedra y está decorado con pinturas de San Baudelio, San Nicolás a ambos lados de la ventana y el Espíritu Santo, invertido, en el centro.

Tribuna del coro

A los pies del templo, en el extremo de la nave principal, una tribuna abre sus arcos de herradura apoyados en sencillas columnas formando un coro semejante a una pequeña mezquita de cinco angostas naves. Al coro situado en la parte superior de la tribuna se accede por una escalera adosada al muro contrario al de la puerta de entrada formada por peldaños incrustados en la pared. En la actualidad está prohibido el acceso al coro por razones de seguridad.







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