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Almarail


Escudo Gurrea de Gallego


El escudo


El escudo de Almarail, partido: 1º en azur la Torrejalba, en su color, mazonada de sable sobre terrasado de sinople; 2º en gules dos espigas de cebada en oro, sobre terrasado en su color.


Almarail, tiene su historia; más o menos rica en acontecimientos o dilatada en el tiempo, pero historia, al fin y al cabo, de un pasado cargado de significado.



Almarail

Sus monumentos, toponimia, enclave, tradiciones.... revelan el vivir y convivir de un reducido grupo de personas, apiñadas "en un otero rodeado de un mar de trigos" (J. Llamazares) a orillas del Duero y el Rituerto desde tiempos inciertos, pues no hay demasiados datos históricos.

Las pocas huellas del pasado son verdaderas joyas, bien por su valor artístico y /o monumental o por la carga sentimental acumulada.

El nombre del pueblo, Almarail, es de origen árabe: al-marahil y significa 'tierra de posada'; lo que nos indica, además de su antigüedad, que era un enclave en alguna ruta donde se pernoctaba, considerado, a la vez, un lugar placentero para el asentamiento junto a la confluencia de los ríos Duero y Rituerto.

De hecho han aparecido algunas tumbas árabes junto a una gravera cercana a la ermita de la Virgen de Duero, patrona del lugar. En la parte posterior de la ermita también hay huellas árabes, pues se aprecia el arranque de unas arcadas bajas, que bien pudieron ser de un antiguo morabito (oratorio musulmán), convertido más tarde en cenobio cristiano (ermita).

Hay indicios, incluso, de la existencia de una población autóctona anterior de origen celtibérico por los restos arqueológicos aparecidos de cerámica común, sigillata y celtibérica.

Lo que parece cierto es que los antiguos asentamientos estaban junto al Duero, cerca del brazo pequeño formado por la bifurcación del río a la altura de la barca y que formaba una isleta y los llamados badenes o remansos de agua, desaparecidos con la construcción de la presa del Azud, que da origen al canal. Más tarde, y debido probablemente a la persistencia de las nieblas que se agarraban al río, el núcleo urbano se trasladó al cerro, en donde está hoy.

La iglesia parroquial, dedicada a S. Juan Bautista, es otro lugar de historia, aunque no posea un estilo depurado ni filigranas arquitectónicas.

Hoy la iglesia se sigue conservando en perfecto estado de obras y limpieza, lo que la hace acogedora.

Otra de las joyas de este pueblo es la Turujalba, como siempre se le ha llamado, aunque ahora se tienda a denominarla Torrejalba. Es una atalaya de origen árabe ( tor-buj-alba), situada a 1.080 metros de altura, para controlar el Duero, ya que desde ella se divisa el río en varios kilómetros y toda la comarca de Gómara. Es un punto de observación, integrado en una red de comunicación que hacía llegar mensajes a la capital de la Marca Media del califato cordobés, situada en Medinaceli. Es la huella histórica que ha quedado como símbolo y escudo de nuestro pueblo.


Texto e informacion conseguidas gracias a Andrés Muñoz.



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